Archivo mensual: diciembre 2016

2016: Ni una maldición, ni un asunto de suerte.

No es ni una maldición, ni un asunto de suerte. La desaparición de íconos de la música en un, particularmente, trágico 2016 será recordada por todos quienes hemos crecido y vivido escuchando discos, (no de esos que se cargan en la computadora, sino discos de los de verdad), de los que se abren, se huelen, se mira su arte y se hacen girar para que nos encanten con su tesoro contenido.

Bowie fue la primera víctima del año que se va, y definitivamente la más shockeante. Aún no terminamos de entender la orquestación fantástica que el mismo creó para su despedida, con una enfermedad vivida en silencio, un disco fantástico (con un arte que aún esconde secretos) y la más elegante salida que hayamos visto de un artista. Fue una suerte haber convivido en el mismo tiempo que David Bowie y haber esperado con ansias cada uno de sus lanzamientos mientras vivió.

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Poco después de eso, y con menos figuración en los titulares, vino lo de Colin Vearncombe, ex cantante de Black, quien sufrió un accidente automovilístico y estuvo un par de días en hospital antes de morir, el 26 de enero. Había trabajado en nuevo disco y dado una lección de elegancia en los tan de moda “crowfunding”, mientras unos cambiaban saludos entusiasmados en video por dinero, Vearncombe ofreció libros escritos a mano y su primera guitarra. Su muerte también es una tragedia del anuario más fresco, que aun no se termina de escribir.

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Luego supimos de la lluvia de pena purpura con Prince, en noviembre del poeta Leonard Cohen, la voz de veranos fantásticos y tantas noches de vino caro. Y ahora George Michael.

Me impacta lo de Michael también. Aunque, ni fui fan de Wham! ni de sus hits pop del disco “Faith”, le reconocí con respeto un poco después, en el 90, con el disco “Listen Without Prejudice”, una joya que hoy conservo hoy en tres formatos, casette, CD y vinilo, y que antes de la muerte de su autor había anunciado su re edición para 2017, porque claro, es un disco que entonces no se alcanzó a entender.

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Ese álbum esta en mi top 10, lo reconocí en alguna entrevista, ahí está el cantante de excepción y la emoción inigualable de “Waiting for that day”, con su belleza pre 2000, y un guiño sutil que usé para alguno de mis discos.

Suerte hemos tenido de vivir en la misma época de músicos y autores brillantes, y que no nos los presenten como viejas cápsulas del futuro. Han estado desde siempre (para los de mi generación), nos han maravillado y ahora, tristemente, los veremos desaparecer. Leyendas vivas quedan pocas, y no es de extrañar que en el 2017 empiecen a morir otros también para que la prensa hable de un nuevo año trágico, pero así tiene que ser. Así como la lluvia cae del cielo, los hombres desaparecemos, y las estrellas han muerto hace mucho tiempo, pero su brillo sigue viajando hacía nuestros ojos. Un privilegio es el que hemos tenido.

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