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Acerca de plumadeltiempo

Escribo canciones, las he publicado en varios discos, como "La Verdad", el EP "El Eco del Duelo" y "Los Tiempos de Ahora" como solista. También estoy en libros, con "Canciones en Defensa Propia", "Desde Arriba Nadie Te Ve", "Geografía en Llamas" y la antología "El Hombre de la Luna".

TANTO DE TI

Hay tanto que duele más que tú

los brindis a mis espaldas,

o cuando saben mucho más los muros,

o saben los extraños siempre, que no estás

y duele un poco más cuando saben tanto de tí

 

Y en el puzzle del calor de los latidos

ahora está el latido de los tuyos

y también tu voz eterna,

usando su disfraz, como si estuvieras frente a mi

y también está mi voz que ahora sabe tanto de mi

 

Y cuando no seamos los mismos

cuando el cielo luego sepa de los dos

y nos quede voluntad para nunca estar tan tocado

tan dejado, tan dañado

 

Y así vemos entre estas distancias

por todos los que vengan, que entren y salgan

y que nunca puedan doler tanto como tú

ni calmarte como yo

ni me vean mas tus ojos, que ahora saben tanto de mi

 

Y cuando no seamos los mismos

cuando el cielo luego sepa de los dos

y nos quede voluntad para nunca estar tan tocado

tan dejado, tan dañado

 


Los golpecitos

De la antología “El hombre de la luna”, 2017.

Publicado originalmente en “Desde arriba nadie te ve”, 2014. 580883_10150732710102777_2143863561_nComo parte del cuerpo

El pensamiento sobre ti se acomodó mientras yo dormía

No sé si fue una voluntad secreta

O es que se aprovechó con cobardía

 

Al despertar golpeó dos o tres veces en la puerta del pecho

Le ignoré, saltó despacio, otra vez fuerte dentro de mi

Ya sé que estabas allí

Ya supe que eras tú lo que yo tenía

 

Luego de días de ignorar

Los golpes y los saltos no sólo vinieron de noche

Venían siempre en los días en que no estabas

Pero fue peor cuando me golpearon en tu presencia

 

Ya no fue uno

Ni dos

Fueron como las gotas de un diluvio

Y tú y yo ya sabemos de diluvio

 

Gotas otra vez aprovechándose de mi voluntad

Se dispusieron todas cómodas ente mi mirada

Todo el día, todos los días

Entonces ya no quiero ver más ese mundo a la cara porque duele

 

Tampoco quiero más los golpecitos.


Mi época vertebral y (tan) verbal.

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No tengo claridad de cuándo se comenzó a hacer este camino. Puede haber sido en ese verano, hace unos ocho años, en que compuse ‘El lobo herido’ en la sala de mi departamento en Santiago, minutos después que me suspendieran un ensayo con Truman. Supongo que se hizo necesario que ese animal tuviera una fuente propia donde beber, o puede ser porque ya no traía ganas de sentirme parte de una banda, y me puse a trabajar en un disco que si me hiciera sentir esa razón única y fascinante de porqué hago música.

No sé cuándo comenzó, y a pesar de todo obstáculo que se me ha aparecido, sé que no terminará, y presentar un álbum recopilatorio hoy en día es hacer una foto de todo eso, de eso se trata “Verteverbal 2007 – 2017”, capturar esta imagen panorámica para luego continuar, con lo que sea.

Nunca me han gustado mucho los discos compilatorios, pues siempre son ideas de las disqueras, a espaldas de los artistas, y cuando son ellos los involucrados, es para terminar contratos, o sacar un dinero extra, o matar la poca magia que vaya quedando, como la resaca de una luna de miel musical. Por eso es quise hacerlo distinto, a mi medida y escogiendo yo mismo cada uno de los tracks. Este álbum no se trata de nostalgia, porque no añoro el pasado, ya lo viví y estuve bien despierto, este disco es una celebración del presente y del futuro, de un camino complejo, pero artísticamente muy satisfactorio.

Por eso es que puse dos canciones nuevas: “Una taza de café” y “Una trampa hecha de barbas”, porque son las últimas piedras de este puente al futuro que sigue para mí.

El disco terminó convirtiéndose también en una gira, en la que ahora estoy en medio, un tour por México, un país que quiero, porque es la tierra que me cambió para siempre.

Y después años de publicar, girar, proyectar y concretar, es que viene este ánimo de mirar atrás por primera vez, y no sólo en la música, por eso que ahora aparece también “El hombre de la luna”, una antología de mi poesía, entonces me detengo a ver por primera vez de lo que he hecho esta carretera. Y como esta cabeza nunca se detiene, acá estoy, en medio de la gira mexicana, con un cuaderno lleno de nuevos textos y canciones nuevas que me vienen a buscar porque dicen ser urgentes. Vamos a ver entonces qué pasará luego de la gira, sólo sé que este camino que ya no se me desdibuja ni con una tormenta fatal.

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EL PUENTE

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(México, 30 de Mayo de 2017)

 

En los caminos de regreso

Que poco saben de mis pasos

Veo tus bosques abatidos

Oigo tus silencios en los prados

Y me mata el eco de la distancia

Pero si disolvemos el silencio

En un sólo susurro de tu voz

Podremos construir un puente

Para encontrarnos,

Para recuperarnos,

Para escucharnos en real y no en digital

Sólo debes talar el miedo

Dividir los pedazos más fuertes

Y construir con ellos un puente hasta mí

Mientras esté aquí,

Pues este fuego no se ha detenido

Desde que lancé mi señal

Y ha estado consumiéndome,

Entonces, este es el tiempo de tu puente.


El duelo de una generación.

La impactante noticia que corrió esta madrugada sobre el deceso del cantante Chris Cornell es de esas que dejan una tristeza inexplicable. La generación que se asoma por los 40, ya ha sabido de otras voces de una época que se apagaron, pero no estábamos preparados para la muerte de un cantante activo, poco escandaloso, menos aún a minutos de bajarse de un escenario.

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Antes de que la voz de Chris Cornell, Eddie Vedder y Layne Staley se tomarán el mainstream por asalto ya arrancados los noventas, en una revolución levantada por Nirvana, el mundo del rock era distinto, era más plástico, con peinados monumentales que estaban acabando con la capa de ozono, y con letras sobre motos, fiestas y chicas. Cuando todo eso cambio, cada uno de estos cantantes se convirtieron en una fuerza a través de sus bandas, que se instalaron en el ADN de una generación.

Las voces de todos ellos identificaron a miles, con textos más reales, de angustia palpables, de una tristeza con riffs distorsionados, y se volvieron una fuerza musical que definió toda una década.

No todos lo entendieron (y no tenían, ni tienen que hacerlo), pero el asalto de este combo de rock fue tan fuerte que la media más establecida los analizó como un fenómeno social, el inicio de una era que no pasaba inadvertida, teniendo su momento más icónico la portada de la revista Time con el rostro de Eddie Vedder y  el titular “All the rage”.

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Pero Chris Cornell parecía más centrado, había sobrevivido de muy jóven a otras tragedias, fue roomate de Andrew Wood, una de las primeras muertes de su entorno musical. Luego desaparecieron Cobain, Staley, y cuando comenzó a entrar en la madurez lanzó discos en solitario en los que, incluso, coqueteó con el pop vía Timbaland, y se acercó a un público más maduro y difícil compartiendo escenario con Sting. A diferencia de otros de sus compañeros de escena, él sí tuvo la suerte de ver en vida cómo esoldoutl legado musical de Soundgarden, su banda, lograba estatus de clásico, hoy no eran la nostalgia en un club de Seattle, ahora estaban embarcados en una gira gigantesca organizada por Live Nation, y los boletos estaban agotados en todos los lugares.

 

Hoy, no era necesario decir más nada, pues la noticia estaba en todos los medios, me encontré con un titular de esos de broma, pero bello, el de “Fanáticos del grunge crean muralla humana gigante para proteger a Eddie Vedder”. Triste, gracioso y, a la vez, bonito.

Uno de los instantes que me motivó a hacer canciones al inicio de mi carrera fe “Seasons”, esa primera canción en solitario que publicó en el soundtrack de la película “Singles”, re lanzado hace poco. Una pena todo, una pena rara. Supongo que es porque nadie esperaba despedir tan pronto al que fue, probablemente, el mejor cantante de rock de su generación.


QUEMAR LAS DISTANCIAS

Del poemario en preparación “El Hombre de la Luna”, 2017.

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Esta noche de bosque,

Vamos a quemar las distancias

Sabes que esta noche es noche también aquí

Pero de trayectos, montañas y naciones

Las que se han cruzado

Los besos queman ahora

Queman las palabras que he dicho

Y que tienen vida más allá de mi

En el campo de tu pecho

Donde dice tu nombre

Ya lo hemos aprendido

En esta, mi segunda parte

Ahora que soy un poco más que hueso

Pero cargo conmigo todo lo cierto.

Inventa una noche para mi

En tu bosque en que nunca entra el ruido

Y ese rugido por la ciudad con todos tus colores

Como los colores que me han dibujado a mi

Aunque entre nosotros

La vida llegue hasta aquí

Porque no tienes que decirme

No quiero que pronuncies el dolor

Si lo he oído latir

Sé que has puesto un corazón bajo la tierra

A muchos nos ha tocado también así

Aquí somos amor también

Amor con barba

Amor con fuerza

Amor con razón

No encontrarás un volcán como este en otro pecho

Que haya aguardado tanto por ti.


Las armas del poeta

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(del libro “Canciones en Defensa Propia”, 2012)

 

LAS ARMAS DEL POETA

Las armas del poeta no están en tiendas

ni en los discos del delirio.

Las armas del poeta encantan almas,

o las hieren, según el destino.

El hablar normal se convirtió en disfraz

el volverse normal se convirtió en irreal.