Archivo de la categoría: Opinion

LA CAMISA

ESPEJO

Inútil es que quieras disfrazarte de mi
Cuando gustas de perderte en el bosque
Usando mi sonrisa
Cargando mis frases en tus bolsillos
haciendo de mis pasiones una lección aprendida

Desde que me fui y te quedaste solo,
Te calzas hasta mis pasos
Y te abrazan tantos y tantos
Te vistes de mi vida, de mi aroma y de mi camisa
De mis camisas

 

Te dicen que luces bien y yo prefiero ni mirar
Se van llenando de otras huellas mis trajes predilectos
Que no te importa que se arruguen al abrazar
No es que vaya a regresar por mi lugar
Ni que porque ahora soy cadáver es que no vaya a estar atento.

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EL FIN MEZQUINO

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(inédito, septiembre de 2017).

Si no sé de distancias
entonces nunca sabré de olvido
si no sé de miedo
nunca vendrá por mi este fin mezquino
Yo prefiero un otoño a medias
que esta primavera dispersa en mis sentidos
con una maleta de tierra
y el corazón apuntando al norte
sacudido
desmedido
fuerte
valiente
y la emoción que ha hecho un riachuelo nocturno
en mi mirada que te busca en el paisaje revuelto
Traigo esta emoción perdida
como un puzzle de infantes
en medio de un mar de padres distraídos
Yo no sé de distancias
nos acariciamos en clicks silenciosos
tu allí, yo aquí
cuando el cariño se come a mordiscos bruscos
estos trechos sin poder ser consumidos.


Futuro Ironía: Nos lo habían advertido

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(Publicada por Revista Perígrafo, México, septiembre de 2017)

Nos lo había dicho Bradbury, pero no lo entendieron todos; En el futuro algo pasaría con el hábito de ser lector, donde dejar de ser uno era equivalente a hacer arder libros a 451 grados Fahrenheit para desaparecerlos. Luego de la muerte del escritor, su mensaje reemergió como una alerta inoxidable, un aviso en mayúsculas a un mundo que se vuelve tan digital, como fatalmente iletrado.

En menos de cincuenta años han cambiado para siempre las formas de leer, ya no es detenerse en un libro para consultar otro, ahora hacemos ese mismo viaje por un túnel al que llamamos “link”, “enlace” o “liga”, y tuvimos que agregar (entre otros términos) “hipertextualidad” a nuestro diccionario. El mundo gira rápido, hemos brincado de un siglo a otro viajando en un tren con una única luz intermitente. Al anochecer del siglo pasado, las luciérnagas, que creímos iluminaban el cielo con su coreografía fantástica, eran en realidad una bengala de alerta, un S.O.S. que susurraba “Los libros están ardiendo, endo, do”. No nos quedó más que poner la aguja en el tocadiscos para, una vez más, bailar una danza triste y melancólica, cual tango en una noche de puerto antigua. ¿Acaso es así como sabe la nostalgia?

Yo digo que hay que desconfiar de quienes no tengan libros en sus casas, de los que se enteran de todo por twitter y de los que se quedan sólo con lo que dice un titular. El mundo no es el mismo desde que vino la modernidad disfrazada de un forastero encantador, conquistándonos con su elixir y, cuando le dejamos entrar, se convirtió en un monstruo que nos esclavizó. Ahora somos la mitad de la legión que éramos en antaño, en la que todos nos sentimos un poco Montag.

Pero nos habían advertido de este futuro. Primero fue el audiolibro, luego vendría la tablet y más tarde el Kindle, pero nada será nunca como un libro, como su aroma, como la experiencia de llevarlo a casa por primera vez y buscarle un lugar de privilegio en nuestras bibliotecas. Ese rito retro de abrirlo, y que nos permite internarnos en sus pasillos interiores, que saben que deben pausarse cuando, al cerrarlos, nos incorporamos por un instante a la realidad.

Esta era de lectores renunciados dejó en evidencia una realidad desafortunada para cariños obsoletos, los de las dedicatorias que fueron condenadas a vivir su vejez en librerías de segunda mano, con su primera página marcada por tinta antigua diciendo: “Para mi esposo amado”, “Con todo cariño para mi sobrina” o incluso: “Estas páginas fueron las que me salvaron de un infierno”. Todas esas inscripciones están allí esperando que un comprador romántico, las pueda salvar del olor a viejo, de esa confusión de montón y, les devuelva un poco de dignidad.

Los libros ya son casi como un secreto, los cargamos en nuestros bolsos mientras abordamos trenes, aviones y autobuses, para escapar de las ciudades, del ruido y de los miedos actuales. El mundo no es el mismo desde hace tiempo, pero se ha notado más desde que se encendieron, casi al unísono, estas mini computadoras en nuestros bolsillos, acortando las distancias, pero convirtiendo las voces en sucesiones rítmicas de clicks.

En medio de tanto mal contemporáneo, todavía me queda uno antiguo; Aún me enamoro de quien va leyendo un libro en medio de un mar de rostros iluminados por un teléfono celular, o de miles y millones de teléfonos celulares. El único teléfono que quisiera tener ahora en mi mano es uno para marcar al pasado, para llamarte, para rogar que estés allí, en casa, y para quedar de vernos frente a frente, tomarnos un café y compartirnos todo lo que encontramos en nuestros libros de papel. ¿No es paradójico que estemos leyendo esto en una computadora? El apellido de este futuro es Ironía.

http://perigrafo.org/futuro-ironia-nos-lo-habian-advertido/


LA ESQUINA DE SIEMPRE

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(Dedicado a los mexicanos que vivieron el terremoto en la efeméride del otro)

Aquí y en todas nuestras calles se sintió la tragedia
Las alarmas sonaron, la gente corría,
se oyeron gritos y decenas de transmisiones
Me pregunto cuánto tardaré en saber que estas bien

¿Qué hay si acordamos esperarnos en la esquina de siempre?
Sin angustia, histeria
Quizás podamos esperar juntos el fin,
y luego darnos cuenta de que no es el fin

No te tardes, no tengo miedo
Quiero verte a los ojos
Imagino tu cansancio, que has dormido poco,
Y te preguntas cuando es que terminarán estos días eternos

Piensa en una canción,
la tendré lista para oírla junto a ti
Y si se va la energía
¿Querrás recordarla conmigo, mirándonos?

No te tardes más,
Dicen que viene el otoño
Y no quiero que me encuentre así
Vamos a rearmarnos, otra vez

No me importará esta lluvia
Aquí te espero, en la esquina de siempre.


LA MALDAD DEL MAPA

Del libro “El hombre de la luna” (2017)

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Debe ser pura maldad del mapa
Esa de esparcirnos por sus puntos
De dejarnos asomar la nariz por sus pueblos y capitales
De encontrar en otros lugares lo que nos hace completos
Aunque sea por un instante
Y no estar a la altura del destierro
Debe ser pura maldad.


EL TEMPORAL

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(de los cuadernos de viajes 2017)

Yo tan aquí y tú tan allá

Declaración insolente de modernidad
Tengo ahora dos veranos
Pero siempre cargaré con mi temporal
Este, que se desata cada vez que me marcho
Cada vez que te dejo atrás
Y sabes que “tú”
Es un rol que siempre puedo reasignar
¿A ti te gusta el mundo así?
Yo prefiero cuando las noches
Traen tu mirada que abriga
Más debes entender
Que no inventé yo estas distancias
Ni este mundo terco
Estaba así cuando nos encontramos,
en blanco y negro,
Que es como mirarse en realidad.

 


TANTO DE TI

Hay tanto que duele más que tú

los brindis a mis espaldas,

o cuando saben mucho más los muros,

o saben los extraños siempre, que no estás

y duele un poco más cuando saben tanto de tí

 

Y en el puzzle del calor de los latidos

ahora está el latido de los tuyos

y también tu voz eterna,

usando su disfraz, como si estuvieras frente a mi

y también está mi voz que ahora sabe tanto de mi

 

Y cuando no seamos los mismos

cuando el cielo luego sepa de los dos

y nos quede voluntad para nunca estar tan tocado

tan dejado, tan dañado

 

Y así vemos entre estas distancias

por todos los que vengan, que entren y salgan

y que nunca puedan doler tanto como tú

ni calmarte como yo

ni me vean mas tus ojos, que ahora saben tanto de mi

 

Y cuando no seamos los mismos

cuando el cielo luego sepa de los dos

y nos quede voluntad para nunca estar tan tocado

tan dejado, tan dañado